
Quiero solo darme un gusto y compartirlo con ustedes; un poema de Jorge Teillier, el poeta de los lares y de las grandes nostalgias. Estas nostalgias y deseperanzas, que paradójicamente, buscan encontrar ese orden tan anhelado en nuestro pequeño mundo en el pasado, el pueblo de antaño -de aquel que tal vez nunca debí haber salido, donde cualquiera podía ser mi amigo y yo me gastaba los codos en todos los mesones-. En definitiva lo que todos buscamos: nuestro paraíso perdido, nuestro propio lugar, el refugio de lo contingente, una cobija, un fondo. El poema se llama "Cuando Todos se Vayan"
Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio








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SANTO TOMÁS DE AQUINO





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Yo creo que el poeta de los lares, trata de salvar ese pequeño lugar de infanci donde todo era ordenado, hermoso, facil, continuo, certero (uno sabía a que atenerse) Al menos esta poesía lárica quiere rescatar esa nostalgia de cada uno de nosotros y tratar de reconstruir en la ciudad ese espacio: que es nuestro paraíso.
La ciudad no se da el tiempo para el ocio (filosófico), pues en la ciudad desde siempre se han instalado los nego-cios (me entiendes la negación del ocio filosófico, de manera tal que Teillier supo aprovechar ses talento innato de escribir, con una situación sociológica. Que los pueblos de nuestras infancias estaban desapareciendo, y arecía ser que solo en esos lugares (el, sur, los lares, los pequeños pueblos) se pudiera encontrar lo que el hombre or esencia busca: la felicidad o al menos algo que se le parezca bastante.
Saludos,
Benedicto Vidal Ruiz